oisés salvado de las aguas® PRO NUEVA RAZA HUMANA

 

 

CIBERNETICA Y EL FUTBOL MODERNO

 

El “fair play” y el control al doping, permiten mirar nuevas perspectivas en cuanto a la preparación física del futbolista moderno.

La fuerza y resistencia pasa a ser reemplazada por el autocontrol (silicio), arte y sutileza. De ello dan cuenta los árbitros.

Garantizar la optimización de estas resultantes, es preparar al futbolista de una manera más sutil, estableciendo ya no cargas de fuerza, sino cargas de control que permitan la creación de nuevos vectores que sirven para dominar el stress y evitar la pérdida de una energía “eseral” combustible indispensable para el triunfo.

La preparación del futbolista moderno debe ser más integral, sus diversos órganos, mecanismos, sensaciones y emociones pueden ser sometidos a eneagramas o esquemas, ya que no se pueden sustraer a las influencias propias al entorno como en el caso de un clásico futbolero.

Hoy en día se sabe que la naturaleza es autorregulación (feed-back), y que existe un ecosistema, cuya alteración conlleva a la autodestrucción y esto se cumple para el futbolista, el cual no puede obtener fuerza y resistencia por medio del doping, sin producir desequilibrios internos, pues no solamente tiene un ecosistema corporal sino unos relojes biológicos que trabajan a ciertos ritmos y que se hace imperativo comprender para no correr el riesgo de un colapso en plena competencia. El afinamiento de esos relojes biológicos es la llave del éxito.

Así pasa, que el jugador (y también el espectador) después de un partido nocturno difícilmente logra tener un sueño normal en la noche y por tal motivo pierde reflejos, sus reacciones son en décimas de segundos más lentas y sus movimientos en el juego se hacen predecibles (mecanicidad), esto es porque el ritmo circadiano se descompensa junto con los ritmos digestivos, inseguridad, derrota, etc. En síntesis, las impresiones los han indigestado y éstas de noche, si que hacen daño.

Por ello, la tarea del preparador físico es inducir por medio de ejercicios cibernéticos, la eliminación de sustancias psicotóxicas, teniendo en cuenta también el ajuste del metabolismo día y noche. (Con la motivación del director técnico, es muy poco lo que se logra).

Decir que para la preparación del futbolista moderno se deben tener en cuenta sus “maquinarias” internas procesadoras de comida, aire e impresiones, parece ser muy novedoso o sea que hay indigestión también del aire, y ni que decir de indigestión o intoxicación de la comida, sobre todo después de la derrota.

Los jugadores modernos saben que un encuentro entre dos equipos de fútbol es un encuentro de energías, donde gana el que haya almacenado mayor cantidad en los entrenamientos y concentraciones, por ello  se ejercitan en no dejarse desestabilizar por injurias y juego malintencionado del contrario (para evitar lesiones); luego un máximo de rendimiento con un mínimo de energía o hacer que el máximo de acciones sean adecuadas para un fin determinado, es asunto de autocontrol.

El fútbol debe ser un espectáculo para el público y no el público un espectáculo para los equipos de fútbol; los aficionados buscan ser recompensados a través de la energía que transmutan los artistas, la que debe ser de buena calidad; quieren ver un intercambio mutuo de acciones y emociones, desean que su equipo deje TODO (aquí el todo es siempre mayor que la suma de las partes) lo que tiene en el campo de juego, es decir no solamente fuerza y resistencia, sino también, voluntad, poder, querer, energía, triunfo.

La energía puede ser el resultado de la creación de dos campos de fuerza bien armonizados, siempre positivo – negativo, caos – control, fuego – agua, ó yin – yan, etc. Por eso en un encuentro de fútbol, donde las diferencias no están marcadas, el equipo que tenga más energía “eseral” es el que gana, aquí la táctica es importante y la palabra demolición, si que tiene sentido (presing).

“Solo conociendo cada tornillo, cada ruedecilla de la maquina humana, se puede saber lo que hay que hacer”
J.I. Gurdjieff.



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